18.1.11

Jamás bailarán flamenco.

Siempre me están diciendo que le olvide, que después de tanto tiempo y de tantas lágrimas ya es hora. Me dicen que olvide sus besos, sus miradas, sus palabras y todo el daño que me causó. Y yo siempre les digo que no puedo. Que lo intento pero soy incapaz, que me es imposible olvidarle…
Pero no es así. No le olvido porque no quiero hacerlo. No quiero olvidar como nos conocimos, ni cada una de las miradas que ha habido desde entonces, ni esos besos que me hacían flotar, ni esas manos que me protegían. No quiero olvidar la primera vez que le vi, ni su preciosa sonrisa, ni la que tenia yo por su culpa. No quiero olvidar como volvía una y otra vez a mí, ni las palabras que a día de hoy me siguen sacando sonrisas increíbles. No quiero olvidar ese nudo en mi estomago al quedar con él, ni las lágrimas que he echado por su culpa. No quiero olvidar los momentos en los que nos miramos a los ojos, esos momentos en los que nos decíamos tanto... No quiero olvidar a quien me enseñó a amar, ni al que me llego a hacer realmente feliz.  No quiero olvidar a la única persona que me ha elevado al cielo, a tres metros sobre el cielo.
Pero lo que si voy a hacer, es esconderle. Sí, esconderle en el fondo de mi corazón, donde no pueda verle, ni oírle, ni sentirle… Allí, donde no me duelan los recuerdos. Porque, ¿olvidarle? Cuando los sapos bailen flamenco.

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