Sólo quedan unas horas de año. En cuanto den las 12:00 empezará otro.
Me he puesto a pensar en todo lo que he pasado este año. He pasado millones de cosas. Ha habido lagrimas, sonrisas, miradas, palabras en el momento adecuado, e inadecuado. Ha habido sentimientos acompañado de alguna que otra lagrima y de miles de miradas.
Pienso en él. En cada momento de este 2010 a su lado. En cada conversación que quiero recordar, y las que no también, ya que no las olvido. Recuerdo la primera sonrisa que me dedico después de aquellos enfados, de aquellas lagrimas. También recuerdo aquellos besos y aquellas palabras en su habitación. Lo recuerdo todo, sin excepciones. En ese momento me doy cuenta de que no puedo seguir así otro año más. No puedo pensar en él cada segundo que pasa, ser incapaz de mirarle y de evitar recuerdos. Me prometo a mi misma que este año va a ser diferente. Por eso, mi único propósito para este 2011 es dejarle en el fondo de mi corazón, donde no pueda verle ni me duela cada recuerdo. Dejarle ahí, escondido. Hasta que vuelva, porque sé que lo hará, y volveré a lo mismo de éste año que pronto finalizará.
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